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viernes, 7 de febrero de 2014

Oscuridad



Todo empezó cuando me mudé a mi nueva casa. Sí, sé que ya lo has escuchado antes, pero créeme, eso fue lo que sucedió. Nunca había experimentado nada sobrenatural antes de eso, y la verdad nunca pensé que fuera a pasarme a mí.

Pude rentar esa casa porque era muy barata. No puse objeción alguna, pues la casa era vieja y no estaba en el mejor de los vecindarios, así que pensé que se trataba de un buen trato. Cuando me mudé, todo parecía ir bien al principio.

No recuerdo exactamente cuándo comenzó, porque me pareció un asunto menor en ese momento. Si dejaba una luz encendida en la cocina o el baño, al regresar la encontraba apagada. Pensé que simplemente olvidaba el haberlas apagado. Después de un tiempo, comencé a dudar y a dejar un par de luces encendidas a propósito. En ocasiones no ocurría nada, pero en otras, regresaba sólo para darme cuenta de que estaban apagadas.

Entonces me di cuenta de que algo estaba mal, no estaba asustado, pero sí confundido. Pensé que algo estaba mal con la instalación. Para comprobarlo, comencé a dejar cada vez más luces encendidas (esto se reflejó en mi recibo de luz) porque de este modo podría detectar más fácilmente cuál era el problema y por qué se apagaban aleatoriamente. Fue entonces cuando la situación dio un giro.

La primera vez que recuerdo haber presenciado algo realmente extraño fue cuando dejé las luces de la cocina y el baño encendidas antes de irme a dormir. Me despertó un ruidoso gruñido proveniente de la cocina. Recuerdo haber despertado, pensando que un animal se había metido a la casa. Eché un vistazo a través del pasillo hacia la sala y me di cuenta de que alguien había apagado la luz de la cocina. Se escuchó otro gruñido, esta vez en la sala y estuve a punto de gritar cuando vi algo grande cruzando el pasillo. La luz de la sala se apagó.

No podía describir la cosa que había cruzado el pasillo, parecía una sombra o algo así, la verdad es que no importaba, porque estaba cagado de miedo. Salí de la cama y encendí la luz de golpe, esperando que hubiera algo en la habitación, preparándose para saltar sobre mí.

Nada, no había nada en la habitación. Dejé escapar un suspiro y lentamente atravesé el pasillo en dirección a la sala. Cuando llegué al final del pasillo, prácticamente me abalancé sobre el interruptor de luz. Una vez más no encontré nada, y al repetir la operación en la cocina, el resultado fue el mismo.

Estaba empezando a pensar que lo había soñado todo y fui a apagar el interruptor de la cocina, pero me detuve. A pesar de ser un hombre adulto, estaba aterrado de tocar el apagador. Debo admitir que dormí con las luces encendidas esa noche.

Fue un grave error.

Al despertar, la mañana siguiente, todas las luces estaban apagadas de nuevo. Cuando intenté salir de la cama, sentí un dolor en todo el cuerpo. Jalé las sábanas, sólo para descubrir largas marcas rojas corriendo por mis piernas y brazos, parecía que algo me había rasguñado durante la noche.

Aquello me asustó a sobremanera, pero no tanto como cuando descubrí que todos los focos que había dejado encendidos la noche anterior estaban hechos pedazos.

Todas las lámparas estaban tiradas en el piso, con la bombilla destrozada. Me quedé sin aliento cuando miré alrededor. Algo nefasto había ocurrido allí, y por si fuera poco, algo había intentado hacerme… cosas durante la noche. Pedí el día en el trabajo y me dediqué a reemplazar todos los focos.

No sabía qué hacer, pensé en mudarme, pero –esto probablemente suene estúpido- esa era mi casa. Era la primera vez que vivía lejos de mi familia y además, era MI hogar. No podía darme por vencido, así que… me quedé.

Sobra decir que aquello se puso peor.

Aunque comenzaba a temerle a la oscuridad, no podía dormir con la luz de la habitación encendida. Comencé a dejar prendidos otros focos de la casa, como el del pasillo o el de la sala, permitiéndome ver perfectamente, aún en medio de la oscuridad de mi recámara. Y prácticamente, cada noche me despertaba el ruido de algo gruñendo y paseándose por la sala, apagando la luz inmediatamente después. No quería ir a mirar, estaba aterrado ante la idea de estar en el mismo cuarto con aquella cosa. Así que me enroscaba en la cama y rezaba para que aquello nunca entrara.

Una noche, después de un tiempo, me harté de la situación. Compré una pistola y encendí todas las luces de la casa. Me senté en medio de la sala, con el arma sobre mi regazo y un bat de baseball a mi lado. Esperé y esperé, no sucedió nada en un buen rato. Alrededor de las 2 de la madrugada, comencé a escucharlo… estaba detrás de mí. Me di la vuelta, en dirección a mi habitación, y a través del pasillo pude escuchar aquel familiar gruñido.

Tragué saliva y levanté la pistola con una mano, apretando fuertemente el bat con la otra, y lentamente caminé hacia el pasillo para tener una mejor vista de la recámara. Cuando por fin veía claramente mi cama, se escuchó un fuerte golpe, seguido de un gruñido no humano. Yo, como el hombre valiente que era, di un salto hacia atrás y me alejé del pasillo.

Quería terminar con todo eso, pero ¡demonios!, ¡no quería tener que lidiar con esa cosa! Podía oírlo tirando y golpeando cosas, y aún no sé cómo logré percibirlo, pero entre el ruido escuché un leve “click”. Y después todo quedó en silencio. Me asomé al pasillo para comprobar que la luz se había apagado de nuevo. Tomé aire y me lancé a la aventura con mis armas listas.

Cuando llegué a la habitación y encendí la luz de nuevo, me quedé sin aliento. Mi cama estaba destrozada, completamente deshecha. Era como si un animal hubiera saltado sobre ella hasta romperla en pedazos. Avancé hacia la cama para ver mejor lo que había quedado de ella y me quedé en shock por ‘dios sabe cuánto tiempo’. No fue hasta que escuché el familiar gruñido que me di la vuelta. Parado junto a la puerta, justo al lado del interruptor de luz, estaba él.

Era un hombre: un hombre blanco pudriéndose y con el cuerpo mutilado -que parecía haber sido el juguete favorito de un perro- observándome detenidamente. Estaba demasiado asustado como para levantar mis armas. Me miró por un momento y luego apagó la luz. Grité, y ni siquiera me avergüenza admitirlo, grité y perdí la razón. Corrí hacia la puerta, justo por donde aquella cosa había estado parada, agitando el bat como un demente.

Casi hago un agujero en la pared, tratando de volver al pasillo. Me di la vuelta justo a tiempo para ver cómo apagaba también la luz del pasillo. En ese momento, ya no quería pelear, quería estar a salvo. Atravesé corriendo la sala, hacía la luz encendida de la cocina.

Escuché el sonido de la cosa gruñendo y arañando hacía donde yo estaba. Giré la cabeza, sólo para ver una vez más al cadáver podrido y mutilado del hombre, apagar la luz con su dedo roto. Salí corriendo hacia la sala.

Aquel iba a ser el encuentro definitivo, tendría que pelear. Me paré junto a la lámpara de pie, que consistía mi última línea de defensa. Odiaba la oscuridad, así que me quedé allí parado, al lado de aquella reconfortante lámpara. Esperé a que el hombre la apagara, pero no lo hizo. Todo quedó en calma. Volteé en dirección a la gracia salvadora de la lámpara que se resistió a ceder. Comencé a reír a carcajadas, era una risa loca pero VIVA. Pensé que todo iba a estar bien, di un paso al frente y casi la abrazo… hasta que lo vi.

Escuché el gruñido no atrás, sino justo enfrente de mí. ¡Saliendo de esa lámpara! Mis ojos se abrieron de par en par mientras contemplaba la intensa luz de la lámpara. Tropecé hacia atrás y no recuerdo qué sucedió después. Sólo puedo recordar que estaba tirado de espaldas mirando fijamente aquella brillante luz. Ya no era reconfortante, sino caliente, pesada y sobre todo, brillante. Pensé que iba a quemarme por completo… y entonces regresó.


No tengo palabras para describir aquello que emanaba de la luz de la lámpara. Era horrible, retorcido y estaba lleno de ira. Sé que nunca olvidaré esos ojos brillantes, calientes y blancos… dos círculos irradiando pura maldad. Aquello me odiaba, odiaba todo sobre mí. No sólo a mí, sino a todos nosotros, a toda la raza humana. Pero estaba allí atrapado, y arremetería contra el primero que se le pusiera en frente, o sea yo. Aún no sé como lo supe, pero lo sabía. Me preparé a mismo para una muerte lenta.

¡Click!

La luz se fue. Una vez más todo quedó a oscuras. Dulce, silenciosa y relajante oscuridad. Me quedé en el suelo por un momento, dejando que mis ojos se ajustaran a la penumbra. Seguía mirando fijamente a la lámpara, y mientras pasaban los segundos, comencé recobrar el sentido. El hombre mutilado estaba parado junto a la lámpara, con una mano rota colgada del switch, mirándome detenidamente.

Entonces lo entendí, entendí todo lo que aquello significaba, todo lo que había pasado. El hombre retiró su mano de la lámpara y apuntando su dedo descarnado hacia ella, sacudió su cabeza de lado a lado. Todo lo que pude hacer en respuesta fue asentir con la cabeza.

No estaba tratando de lastimarme, todo este tiempo, había estado tratando de protegerme. Esa criatura sólo podía venir a través de la luz, y este hombre mutilado sólo había querido mantenerme a salvo. Él no quería que nadie repitiera sus mismos errores.

Al día siguiente me mudé y nunca volví a la casa. Lo que sea que fuera, estaba confinado a aquél inmueble, y hasta donde sé, no he vuelvo a ver ningún ente salir de cualquier otra fuente de luz. De todos modos, esa cosa siempre estará atada a mis recuerdos. 

Cada noche, en mi nuevo departamento, tengo el hábito de caminar por la casa, asegurándome de que todas las luces estén apagadas y que todas las cortinas estén cerradas. Y es sólo hasta entonces, que puedo sumirme en mi silenciosa, reconfortante y segura oscuridad.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Sarah O' Bannon


Antiguamente, a los ataúdes se les hacía un agujero, conectado a un largo tubo de cobre y a una campana. El tubo permitiría respirar a las personas que fueran tomadas por muertas y enterradas aún con vida.

Una noche, en el cementerio de cierto pueblito, el enterrador local escuchó el tañido de una campana. En ocasiones, los niños trataban de jugarle una broma, y en otras, lo que escuchaba era sólo el viento. Decidió ver cuál era la causa del sonido y se dio cuenta que esta vez, no era ninguna de las dos. Una voz que provenía desde lo más profundo, rogaba por ser desenterrada.

"¿Eres tú Sarah O'Bannon?” Preguntó el hombre.

"¡Sí!" Contestó la enmudecida voz.

"¿Naciste el 17 de septiembre de 1827?"

"¡Sí!"

"La lápida dice que moriste el 20 de febrero de 1857."

"¡NO! ¡ESTOY VIVA, FUE UN ERROR! ¡DESENTIÉRREME, LIBÉREME!"

"Lo siento, señorita" dijo, mientras arrancaba la campana y cubría el tubo con tierra. "Pero ya estamos en agosto. Sea lo que sea, estoy endemoniadamente seguro de que ya no está viva… y de que tampoco volverá a subir."


jueves, 2 de agosto de 2012

No mires a Mandú


Respira profundo y ten paciencia, tranquilo, él no está detrás de ti. En este mismo momento Mandú está en tu habitación, él está a la vista desde donde estés leyendo esto; no trates de buscarlo, se molestaría. Mandú es el ser que trata de hacerte daño en tus pesadillas más terroríficas, por lo tanto es recomendable que trates de despertarte lo más rápido que puedas en cada una de ellas. También Mandú es el espíritu de las personas a las que alguna vez hiciste daño, por lo que Mandú buscara venganza. Mandú es ese miedo que tratas de evitar, lo que no quieres ver, lo que no quieres sentir, Mandú es el fuego que tratas de evitar del infierno y el cuchillo del que evitas ser víctima.

En este momento Mandú se acerca lentamente a ti, NO MIRES, quédate quieto, repito, a Mandú no le gusta que lo busquen. Ese nerviosismo que sientes de pies a cabeza indica que Mandú no debe de estar muy lejos, no trates de recordar traumas por que Mandú los revivirá, no pienses en tus peores miedos porque Mandú los hará realidad.

En lo que te pasas la saliva por la garganta y el escalofrío de tu nuca se hace presente, Mandú está pensando en qué hacerte, en cómo saciar la venganza de las personas afectadas por tu persona. ¿Adivina qué? Mandú está justo arriba de ti, NO MIRES ARRIBA y evita cualquier cosa que pueda reflejarlo (vidrios, espejos, vasos).

Si sigues leyendo esto, tuviste suerte, Mandú sigue pensando en qué hacerte en este momento, quizás te quite la lengua para que no lastimes a nadie más con tus palabras, te arranque las manos para que no golpees a nadie, te quite los ojos para que no veas cosas ilícitas. Todas las personas, sin saberlo, pueden ser víctimas de Mandú, porque toda la humanidad se hace daño a sí misma, y Mandú tiene que cumplir su trabajo.

¿Sabes de las personas que se suicidaron? nunca se hicieron daño a sí mismas, fueron víctimas de Mandú. ¿Personas que murieron en accidentes? Mandú.

Puede que en este momento o después, mueras ahogado, asfixiado, sufras un accidente, o cualquiera de las peores muertes que puedas sufrir, Mandú habrá cumplido su venganza.

Ya es muy tarde para ti, debiste haber sido una persona de buen corazón...



lunes, 16 de abril de 2012

Los 12 sonidos

Corría el año de 2005 y recién había obtenido suficiente dinero como para poder pagar una buena conexión de Internet. Estaba muy emocionado debido a la cantidad de música y videos gratis que estaban a mi disposición. Esa tarde, me la pasé bajando juegos y música, pero ya entrada la noche, mis intereses se volvieron un poco más obscuros. Sin ninguna preocupación, decidí seguir mis instintos… Grave error.

Buscando ente diversos programas, psicofonías y relatos de terror, me topé con un archivo bastante peculiar llamado “Rec06.mp3” y lo que realmente me orilló a descargarlo fue la interesante etiqueta que tenía debajo. En la descripción del archivo, se leía la siguiente oración: “Este es parte de los 12 sonidos del archivo original de Odeo Takashima, si tienes alguno de los otros 11, no dudes en contactarme”.

 -¿Los 12 sonidos?- pensé. –Suena a algo bastante interesante como para entretenerme un rato-.

Al reproducir el archivo, escuché lo que se podría definir como una especie de ronquido o gruñido de algún ser vivo, como la respiración bastante dificultosa de un ser que agoniza, acompañado de ciertos toques macabros que me erizaron todos los vellos del cuerpo.

Pensé en abandonar mi búsqueda, cuando vi que el archivo no se había descargado solo. Éste estaba acompañado con una advertencia en formato .txt que abrí casi inmediatamente. Dicha advertencia me dejó bastante intranquilo.

“Ahora que has reproducido uno de los 12 sonidos, prepárate para lo peor. Dice la leyenda que si no reproduces el archivo Rec08.mp3 después de escuchar alguno de los otros 11, tu vida se volverá un infierno. La leyenda es cierta y te confesaré que he disfrutado mi última hora de vida.”.

¿Que podía pensar en ese momento? ¿Es acaso una broma de muy mal gusto? ¿Un tipo sin nada mejor que hacer con una conexión a Internet? Mi cuarta idea estaba a punto de llegar, cuando unos ruidos muy extraños comenzaron a hacerse notar.

Fuera de mi ventana había un pasillo muy poco iluminado y en esa maldita noche en especial se veía más tétrico que de costumbre. Juro que había siluetas afuera, como si hubieran escuchado ese sonido y hubieran acudido a su llamado infernal. Comencé como loco a buscar el archivo Rec08.mp3 en el mismo servidor donde estaba alojado el original que descargué. Para mi sorpresa, el usuario que lo había subido dejó de hacer actualizaciones en el 2003. Adivinen por qué... Había muerto.

Creí que era una broma muy pesada y que era más de lo que yo podía tolerar, pero en cuando intenté apagar mi PC, un mensaje de la misma computadora me llenó de terror: “El Archivo Rec06.mp3 no puede cerrarse”. El sonido empezó a reproducirse de nuevo y traté de apagar las bocinas sin éxito. Los ruidos afuera comenzaron a hacerse más cercanos y comencé a distinguir voces y murmullos. 

El miedo me impedía mirar fuera. Las luces de mi habitación comenzaron a fallar y sin embargo, la PC no se apagaba. Ese maldito sonido parecía elevar su volumen conforme pasaban los segundos, que parecían eternos, ya que no tenía idea de lo que debía hacer. Comencé a rezar en todos los idiomas que se me ocurrieron y me encomendé a todo lo bueno que conocía. Mi PC funcionó de nuevo y busqué desesperadamente el archivo que debía poner fin a todo.



Encontré varias copias falsas del “Rec08.mp3”,   lo cual sólo aumentó mi frustración y mi miedo ante lo que estaba fuera de mi habitación. Pasadas casi dos horas, empezó a llegar hasta mí un olor nauseabundo similar al de carne en estado de putrefacción. Sentía que las cosas iban a ponerse peor. Quise salir a enfrentar a lo que fuera que estuviese ahí, pero para mi sorpresa la cerradura se había trabado y fuera solo veía luces siniestras danzando como si compitieran por ver cuál me asustaba más. Estando lejos de mi PC, ya casi al borde de la locura, empecé a escuchar un sonido muy extraño… como si una niña se lamentara por algo y esto le causara mucho dolor.

Los demás sonidos fueron cesaron y esas luces macabras dejaron de danzar. El llanto de la niña las había ahuyentado y noté para mi sorpresa que el archivo estaba activo en mi reproductor de audio. Era uno de los supuestos “Rec08.mp3” que había encontrado. Aún intranquilo, noté que todo funcionaba como antes y que ya no había nada afuera.

Ahora menos preocupado, apagué mi PC, pero decidí no borrar ninguno de los 12 archivos que encontré esa maldita noche… Después de todo, debe haber alguien que desee experimentar esa horrible sensación.

Abajo encontrarán el link de descarga de "Rec06.mp3", es parte de los 12 sonidos del archivo original de Odeo Takashima. Si quieren alguno de los otros 11, no duden en contactarme. 

Felices pesadillas.


Para los que se pregunten quién fue Odeo Takashima:



Este chico fue uno de los primeros japoneses en obtener un reproductor de mp3 en el 2002. Lamentablemente, cuando estaba estrenándolo de camino a su hogar, sufrió un accidente de tránsito que le causó una muerte lenta y dolorosa. Cuando subió al autobús que lo llevaría hasta su hogar, comenzó a grabar alegremente el recorrido, para después escucharlo.

Mientras tanto, un conductor impertinente golpeó con un camión de construcción repleto de varillas de acero la parte lateral derecha del autobús. Una varilla de acero de 10 metros le atravesó el cráneo de lado a lado, mientras otras 6 se incrustaron en el resto de su cuerpo.

El reproductor de mp3 quedó intacto, pero cuando un forense curioso lo conectó a una PC, descubrió que dentro no había un archivo de grabación, sino 12 archivos que según se dice, juntos forman un audio en el que se puede escuchar el momento preciso en que el autobús es impactado por el camión de construcción, así como los gritos de agonía de Odeo y de las otras 17 personas que murieron esa trágica tarde de marzo.



martes, 3 de enero de 2012

Aggie

Esta es una traducción más para una historia un poco larga, pero bastante extraña... espero que les guste.


Los niños son criaturas fascinantes. No puedo dejar de maravillarme de la manera en la que actúan y piensan. Sus mentes pueden ser moldeadas muy fácilmente, sin ningún esfuerzo, como la plastilina más suave en la más fuerte de las manos. Me preocupa nunca llegar a entender a esta niña, es decir, cómo pensaba.

Estas cosas pasaban por mi mente mientras examinaba la habitación levemente iluminada. Las puertas y ventanas estaban clausuradas con esa cinta amarilla que usan en las escenas de un crimen, el pegajoso desastre en el suelo estaba siendo analizado por el equipo forense.

El sitio que tenía enfrente era espeluznante, lo que alguna vez fue una niña de ocho años yacía en el suelo. Uno no podría decir con exactitud qué era a primera vista. Su cabeza apenas estaba unida a la columna vertebral, colgando grotescamente hacia un lado, con el líquido escarlata coagulado debido al paso del tiempo. Un ojo estaba fuera del cráneo, perdido unos metros más allá. Había un hueco donde antes estaba su estómago, como si hubiera sido arrancado a mordiscos por una bestia, mientras que los órganos aparecían esparcidos a su alrededor. Unas horribles marcas de cortes adornaban sus pequeñas muñecas, manos y dedos, llenos de costras de sangre. Claramente, alguien o algo la quería muerta. Sus padres y su abuela estaban en condiciones similares, dispersos por toda la sala.

El lugar era un verdadero baño de sangre. Me hizo volver el estómago. Evidentemente hubo una lucha. Juguetes, muñecas, títeres, revistas, vidrios rotos y ladrillos habían sido arrojados sobre el macabro espectáculo. La sala parecía combustible para pesadillas.Quedé enmudecido por el olor a sangre y entrañas. Aparentemente tenían tres días de muertos, aquello era demasiado para mí.

Un tanto mareado, me di la vuelta y me alejé de la escena. Quizá en alguna otra parte de la casa encontrara algo aún más vomitivo. Una vez que pasó el malestar me sorprendí a mi mismo subiendo las escaleras, hacía lo que parecía el cuarto de una niña. Ahí no había señal de lucha, todo estaba en su lugar… excepto por una cosa: Un cuaderno.

Era un cuaderno escolar común y corriente, tirado en el suelo. Lo levanté lentamente, dándole vuelta en mi mano. Estuve a punto de entrar en estado de shock. Estaba cubierto por letras sanguinolientas, extraños símbolos y signos. Había una cara dibujada sobre el papel, prácticamente en cada una de las páginas. Era una cara torcida, parercía estar cosida. Los ojos estaban rellenos con pequeñas líneas a través de ellos, como si fueran botones. Me parecía familiar, pero era incapaz de recordar por qué. Un pequeño pedazo de papel cayó de entre las páginas. Me agaché para recogerlo.

“No temas, mi niño, yo alejaré a los espíritus,
Te mantendré a salvo durante la noche, seré tu amiga todos los días,
Cuando se trata de amistades, tengo muy pocas,
Así que no me dejes, querida, o mi corazón se partirá en dos.”

Aquello no se veía bien. Le dí la vuelta al papel y leí el reverso:

“Muñecas Preocupadas de Madame Zoh
Tus amigas hasta el final.”

¡Qué extraño! Me puse a hojear el cuaderno de nuevo, esta vez desde el principio. Parecía un diario normal, había descrpciones de sus amigas de la escuela, discusiones con sus padres, pero una cosa llamó mi atención:

“Mi abuelita me regaló una muñeca en mi cumpleaños. Es bonita, pero me da miedo. Mami me dijo que no podía regalarla. Creo que no la quiero…”

Un par de días después había una entrada similar:

“Guardé la muñeca que me regaló mi abuelita en un cajón. No me gustan sus ojos, me ve enla noche… me asusta mucho."

Había muchas más como esa.

“La muñeca me sigue a donde voy. Su cabeza da vueltas. Ninguno de mis muñecos había cobrado vida antes… es raro, pero no está mal.”

“Llamé a mi muñeca Aggie. No es tan mala. Ella me dijo hoy que vamos a ser buenas amigas.”

“A Aggie no le gusta mi mamá, ni mi papá, ni mi abuelita. No sé por qué. Creo que es porque piensan que juego mucho con ella.”

Las entradas se volvían cada vez más perturbadoras mientras seguía leyendo.

“Aggie me hizo enojar mucho hoy. Dijo cosas muy feas sobre mi mamá. No se callaba y le arranqué un ojo. Eso no le gustó nada, pero me disculpé después…"

“Aggie es mi mejor amiga.”

“Adoro a Aggie.”

“Odio mis papás.”

“¡Ayuda!”

Después de la última entrada, no había nada más que garabatos y símbolos.

Un frío recorrió mi espalda. Sentí el ácido del vómito subiendo por mi garganta. Algo estaba terriblemente mal.

He estado en la habitación por horas sin haberme dado cuenta. Bajé precipitadamente por las escaleras tan rápido como pude. La casa estaba vacía: los investigadores ya no estaban ahí, lo único que quedaba eran charcos de sangre y el desorden sobre el piso. Los cuerpos ya habían sido retirados.

Eché una mirada alrededor de la sala, mis ojos se detenían sobre cualquier cosa que pudiera tener un significado.

“Ella se lo hizo a sí misma, ya sabes…”

Estuve a punto de cagarme encima con el sonido de una voz fantasmal de mujer. Sonaba como si estuviera frente a mí, vieja y ancestral. Miré a mi alrededor, buscando el origen de la voz y me detuve bruscamente en la muñeca que había visto antes. Le faltaba uno de sus ojos de botón.

No. –Me dije a mí mismo –No, no, no… es imposible. La voz regresó.

“Ella lo hizo sola.”

No había movimiento, pero el sonido venía de la muñeca. Me sentí como un loco por hacerlo, pero le pregunté: “¿Aggie?”

“Sí” Me respondió la voz, casi satisfecha de que le dirigiera la palabra.

Fue suficiente para mí, no pude soportarlo más, vomité. Esto se había salido por mucho de mi control.

“Oh, querido” me dijo, “pobrecillo… ven y siéntate aquí, no te sientes nada bien.”

“¿Qué demonios?” balbuceé, pidiendo a Dios que aquello fuera un sueño.

Sin embargo, pregunté: “¿Se lo hizo ella misma? ¿Qué fue lo que se hizo? ¿Quién?”

“Sí, la niña. Ella hizo todo esto, yo lo vi todo, mató a su familia, uno a la vez. La abuela fue la primera, ella usó sus pequeñas manitas.”

La cabeza de la muñeca colgaba de un lado a otro, como si alguien la moviera.

“Los cortó en pedacitos. Luego siguió ella, se arrancó un ojo, ya sabes… yo lo vi. Luego se abrió la garganta… la posesión es una cosa sorprendente… antes de que se diera cuenta, ya se había desgarrado las entrañas como un pescado… eso se ganó la pequeña perra.”

No podía creer lo que estaba sucediendo…  Me estaba hablando un maldito títere, una muñeca, un juguete; hablaba y se movía. Un terrible asesinato descrito como un juego, era algo horrible, pero a la vez seductor. Tenía que estar loco, sin duda. Me acerqué para escuchar mejor y para preguntarle:

“¿Por qué?” dije, mientras la confusión se reflejaba en mis cejas. La muñeca se limitó a sacudir la cabeza.
“Shhh… no hagas preguntas, todo estará bien.”

Una ráfaga de aire caliente llenó mi cabeza, mi mente se quedó repentinamente en blanco, mis párpados se sentían cansados y se cerraban, estaba perdiendo el control. Súbitamente, mis manos se levantaron en dirección a mi camisa, mis dedos arañaban mi propia carne. Dolía mucho, pero no quería parar.

“No cuentes mi secreto” me susurró Aggie, y lo único que hice fue asentir.

Mis uñas comenzaban a cavar en mi piel, la sangre comezó a aparecer a través de mi camisa. En segundos, mis dedos ya estaban incrustados en mi carne, los primeros dos nudillos se hundían cálidamente. Aquello dolía, muchísimo, estaba al rojo vivo…

“No” Intenté detenerme, pero era incapaz de controlar mis movimientos. “¡No!”

Mi carne cedía, los músculos se dividían. Ella me había atrapado… completamente, mientras sentía la presión de mis órganos contra los músculos y membranas. Era suficiente, pero no podía detenerme.


domingo, 30 de octubre de 2011

La mesera

Nota: Esta es la primera traducción propia de este blog, esperando que le sigan muchas más historias que hasta ahora sólo se encuentran en inglés. Disfruten.

Acabas de mudarte a tu nuevo departamento, en una gran ciudad. Después de un año de vivir así, casi has perdido la esperanza de hacer nuevos amigos, ya sea en el trabajo o en cualquier otro lugar. Te sientes muy solo. Después de buscar un lugar pacífico para pasar el rato, encuentras una tranquila cafetería a las afueras del pueblo. La mesera es muy atractiva. Además, parece ser la única empleada del local, la única desde que abrió. Nunca ves a nadie más comer allí. El lugar es perfecto para ti.

Hacerle el amor se convierte en una rutina. Vas allí a cenar cada noche para verla. Después de un tiempo logras hacer amigos, y comienzas a frecuentar la cafetería cada vez menos. Hasta que dejas de ir definitivamente.

Charlando con tu amigo en el bar, comentas lo divertido que era visitar a la mesera en la cafetería. Él opina que para creerlo debe verla con sus propios ojos. Lo llevas allí una noche, pero sólo encuentran un edificio en ruinas. Logran abrir la puerta con mucha dificultad. La suciedad de la cafetería es desagradable y detrás de la barra hay un cadáver mohoso, apestando a pus y podredumbre.

Cuando la policía llega a la escena, los interrogaron a ambos. Te quedas de piedra al escuchar que el cuerpo pertenece a una chica del estado vecino que escapó de su casa. La policía les informa que se trata de un homicidio, y que la chica fue violada un centenar de veces después de su muerte. El policía dice que deben extraer una muestra de ADN para descartarte como sospechoso. De repente estás realmente preocupado.


domingo, 1 de mayo de 2011

Tails Doll

Esta historia será entretenida para los amantes de los videojuegos:

Tails Doll es un personaje de la saga de videojuegos Sonic el Erizo (Sonic the Hedgehog), propiedad de la compañía japonesa Sega. Es uno de los personajes del juego Sonic R, y aparece al obtener los 5 tokens en la pista Radical City.

Sin embargo, la leyenda cuenta que Tails Doll es en realidad un mensajero de la muerte, ANTES DE MORIR LO VERÁS y la luz roja en la punta de su antena será la señal de que tu fin ha llegado.


Se dice que en Los Angeles, California, una madre encontró a su hijo muerto mientras jugaba con su consola Sega Saturn el juego de Sonic R. La madre al hacer su declaración dijo que el niño se pasaba mucho tiempo jugando con la consola, y que estaba obsesionado con sacar un "muñeco" o algo así. La tarde del Día de Acción de Gracias, llamó repetidas veces a su hijo para que bajara a cenar.

Al no obtener respuesta, la madre subió a verlo y tocó insistentemente la puerta, pero el niño seguía sin emitir sonido alguno. Cuando entró en la habitación, encontró a su hijo con los labios azules y las pupilas dilatadas, además de una extraña espuma blanca que salía de su boca. Lo peor (según señala) es que el niño estaba boca arriba con la vista perdida en el techo, y en el televisor se repetía una y otra vez una canción que decía: "Can you feel the sunshine?" (¿Puedes sentir el brillo del sol?).

Según los informes de LAPD (Los Angeles Police Department), el niño murió asfixiado mientras sufría un ataque epiléptico, a pesar,de no haber antecedentes familiares de la enfermedad. Asumieron que el niño se emocionó demasiado y sufrió de espasmos, lo que lo asustó al grado de impedirle respirar.

El mito surgió cuando la familia, luego del funeral, decidió donar sus cosas (cosa común en las familias Estadounidenses), pero regalaron la consola al mejor amigo del niño, quién se puso a curiosear y jugar con ella. La Sega Saturn venía con el último CD que jugó el niño, Sonic R. Al probar el juego, vio que lo último que había hecho su amigo (según la memoria del juego) fue desbloquear a Tails Doll.

Esto fué posteado por "IRon7HuMB" (el amigo del niño que murió) en un foro, y luego se extendió el rumor del "juego maldito".

De hecho, SEGA ha evitado volver a usar el personaje en otros juegos, debido a la psicosis que se formó y hasta el día de hoy, la leyenda del "Tails Doll" maldito persiste...

Y dime: ¿Aún puedes sentir el rayo del sol?


lunes, 10 de enero de 2011

El Rey Baja

Fue hace tres semanas. Estaba en Google buscando sitios divertidos para ver. Encontré un foro muy peculiar. Todo mundo hablaba crípticamente y sin sentido. Ellos decían cosas como “Hiel yo los vi esta noche. La propiedad da nos levantamos en altos 99924028 EL REY BAJA”

Esa era una frase que se usaba con frecuencia: “El Rey Baja.” Primero pensé que era  un tipo de spam, por los números que aludían esa frase, pero… su uso era demasiado frecuente y errático como para ser simple spam. Había errores ortográficos, y los números no parecían ser al azar.

Me dije: “Al carajo, voy a ver qué pedo con este sitio”. Posteé en lo que parecía ser un “Random Board” casi como /b/, (no había tema designado).

Yo dije: “Hola, soy nuevo, y quiero iniciar un tema divertido”. Les dije que pusieran las imágenes más graciosas que tuvieran.

Ahí empezó por primera vez, aún recuerdo el primer comentario muy bien, este decía: “Bueno ver T  juntura la AYUDA! ¡AYUDA!”  Desde ahí se puso raro. Me dijeron que ignorara “los injertos.” Asumí que era una broma interna.

Desde ahí, empezaron a escribir como locos. Posteaban lo que parecían números y letras al azar, caracteres de varios lenguajes (unos pocos parecieron rusos, y orientales, algunos coreanos, japoneses y chinos.)
No tenía idea de lo que pasaba.

Vi la frase de nuevo: números y luego “El Rey Baja.”

Después de eso, la electricidad se corto, oscuridad total, me “frikié” enseguida, revisé la caja y los fusibles se habían botado. Los cambié y la energía regreso. Cuando regresé a mi computadora, estaba la imagen de un pequeñín en el monitor. Era caucásico y no tenía más de 10 años.

Me senté, desconcertado, pero curioso. El chico sonrió, y parecía que hablaba, pero no oía nada. Mis bocinas estaban encendidas, así que subí el volumen. Apenas oía lo que decía, era un siseado murmullo. Subí todo el volumen, y seguía escuchándose el débil murmullo. Sus labios se movían lento.

Pegue oreja al altavoz para oír. Entonces grito, una explosiva y terrible voz que me gritaba como un ente demoniaco. La imagen cambió, el pequeño lloraba, sus ojos sangraban mientras blancas manos le arrancaban la piel de su rostro.

Se fue la luz de nuevo.
Otra vez los fusibles, cuando regresó la energía, todo normal. Mi computador encendió normalmente, y nada tenebroso paso.

Empecé a recibir e-mails. Eran extremadamente crípticos, y llenos de codificados números, casi como los posts. Me enviaron uno que estaba en español regular, que decía, “Solo pásalo, SOLO PASALO, CHINGADA MADRE.” Y no supe qué quería decir.

Me levante para tomar agua, y me congelé del miedo. De mi techo colgaba un hombre, balanceándose suavemente. En las paredes, escrito con sangre seca, decía: “EL REY BAJA.” Cuando parpadeé, la visión se había ido.

Siguió por semanas.

Regresé al foro, me estaba volviendo loco. Justamente cuando me iba a confinar en un pinche manicomio, leí un post con tal coherencia: “Pasa a el rey, pasa a el rey.”

El Tema se eliminó antes de que siquiera yo pudiera verlo. Hice un nuevo tema, y cuando tecleé, las palabras en mi mente no eran las que aparecieron en pantalla. Mis dedos tenían mente propia. Escribí dos cosas. “HGHSUTHS.” y “4918484 EL REY BAJA.”

Entonces me di cuenta, estaba pasándola, las alucinaciones pararon, estaba bien. Aprendí como estar seguro.
Lo siento…


HAKKSITMS 44919174 EL REY BAJA



sábado, 16 de octubre de 2010

Pokemon Cursed Black Version

Esta historia es sólo para aficionados al popular videojuego Pokémon, que salió para GameBoy en sus míticas versiones Red y Blue.



"Soy lo que podríais llamar un coleccionista de juegos "bootleg" de Pokémon. Diamante, Jade, Chaos Black, Naranja, Frigo Returns, Quartz, etc. Descargo los juegos de internet (incluso aunque provengan de lugares sospechosos, donde posiblemente lleguen con virus), para jugarlos como ROM’s en emulador.

Muchos los ven como una pérdida de tiempo y dinero (porque incluso había comprado varios en mercadillos, ventas de garaje, bazares tiendas de empeño y lugares similares), pero a mí éstas versiones suelen ser bastante divertidas. Aunque muchas veces son casi injugables, la mala calidad de las modificaciones y sus traducciones penosas son garantía de risas.

La mayoría de estas versiones las he podido volver a encontrar en internet, para pasarle el link a algunos amigos, pero hay una versión que nunca he podido volver a encontrar por internet, y que descargué de un sitio muy extraño, que al parecer ya no está en internet. Debo tener buscándolo alrededor de 5 años.
Siempre mis amigos, todos grandes fans de los videojuegos, quieren que les pase el ROM, pero este se me borró de una manera muy sospechosa. Y encima, la USB donde tenía un respaldo de todos mis ROMs de repente dejó de servir, muy raro, nunca me había pasado eso, si nunca la había usado mal.

El juego comienza con la típica secuencia del Nidorino y el Gengar (la de las versiones Rojo y Azul). En la pantalla de inicio, el protagonista estaba en pantalla pero no había ningún Pokémon a su lado. Debajo del logo de Pokémon decía "Black Version".

Al seleccionar "Juego nuevo" aparecía el discurso del Profesor Oak, el cual me preguntó si quería llamarme Red, por lo que inmediatamente me di cuenta que la esencia del juego era la versión Roja. En este momento me dieron ganas de dejar el juego, ya que este no parecía tener muchas modificaciones si hasta dejaron los nombres originales para el protagonista y el rival.

Pero como fanático de los hacks de Pokémon, decidí seguir jugando. Todo en el pueblo paleta se veía exactamente igual, mi cuarto era igual, lo que decía tu madre y ciertos personajes sin importancia era exactamente igual. Pero al llegar a la parte del laboratorio de Oak, comenzaron los cambios.
Al seleccionar tu Pokémon inicial, se podía elegir a los originales (Charmander, Squirtle y Bulbasaur), pero también a un CUARTO POKÉMON que respondía al nombre de GHOST. "Ghost" tenía la forma de un fantasma tal y como lo ves sin el Silph Scope.

Como era de esperarse, elegí a "Ghost" como mi pokémon inicial, mi rival eligió a squirtle. Me asusté un poco porque, al pelear por primera vez con mi rival, vi que mi pokémon era solamente de nivel uno y sólo conocía un ataque: "MALDICIÓN". (Cabe decir que el ataque maldición existe, pero ya verán que no tienen nada que ver).

¿Cómo luchaba con Ghost? Bien, los Pokémon no atacaban a Ghost; pero no por ser éste impalpable. Parecía que estuvieran demasiado asustados para atacar. Cuando usaba "Maldición", la pantalla se ponía negra. Escuchabas el gruñido del Pokémon, pero distorsionado, y a un tono mucho más bajo de lo usual. La pantalla de batalla aparecía de nuevo, pero el Pokémon rival había desaparecido. Si luchaba contra un entrenador rival, la pokéball que representa al Pokémon no se tachaba, desaparecía.

Llegué con ello a la conclusión que el Pokémon en cuestión había muerto.

Lo que me extrañó de verdad era que, tras vencer a mi rival, y recibir el dinero correspondiente a mi victoria, volvían a aparecer comandos de lucha. Huír o "Maldición". Si huía, la batalla terminaba y volvía al mundo Pokémon. Pero si usaba "Maldición", el personaje que me retaba desaparecía del mapa, y en su lugar, ahora encontraba una tumba, como las que encuentras en Pueblo Lavanda. Podía usar "Maldición" en la mayoría de casos. No se podía usar cuando luchaba contra Pokémon de tipo Fantasma, o contra entrenadores a los que me tuviera que encontrar más tarde, como tu rival de la infancia Blue, o Giovanni.

Al ver que las cosas se hacían tan fáciles, con mi "Ghost", y mi ataque estrella "Maldición", decidí pasarme el juego así. Casi ni atrapé otros pokémon, sólo algunos para poder utilizar los HM`s, ya que me daba miedo dañar a "Ghost" con ellos. Vencí a todos los líderes de gimnasio en pocas horas. Muchas veces ni necesité ciertos ítems para avanzar porque, por ejemplo, los miembros del Equipo Rocket salían corriendo al verme, como si supieran algo de "Ghost".

Llegué a la Meseta Añil, luché contra los 4 de la Élite y los derroté con facilidad. Ocurriendo siempre lo que he dicho que pasaba en batalla al usar a "Ghost". Llegué, incluso, a poder matar a mi rival por fin, nunca me había sentido tan bien en un juego de pokémon, ese rival fue el que más lo trataba mal a uno y que todos querían desaparecer.

Mi Hall de la Fama, consistente de "Ghost" y un par de Pokémon de nivel muy bajo (no los usaba, teniendo a mi mejor Pokémon), pasaba por mis ojos. La pantalla se puso en negro, y salía un texto que decía "Mucho tiempo después..."

Reaparezco en Pueblo Lavanda. Sólo veo un hombre viejo, que está mirando unas tumbas. Al poco me di cuenta que era yo, tras mucho tiempo pasado. Al manejarlo, sólo podía ir a la mitad de velocidad que cuando era joven. Ya no tenía Pokémon, ni siquiera a "Ghost", del cual antes no me podía deshacer ni siquiera metiéndolo en el PC de Bill.

En toda la zona de Kanto no había nadie. Absolutamente nadie. Sólo las tumbas de los entrenadores a los que me enfrenté, derroté y maldije. Aún siendo viejo podía viajar a cualquier lugar del mapa, sólo limitado por no poder usar ninguna MO. Lo raro del asunto es que, viajase a donde viajase, la música de Pueblo Lavanda era la única que se escuchaba, en un ciclo sin fin.

Volví a Pueblo Paleta, me dirije a mi casa. Nadie. Subí a la habitación de arriba, justo donde empecé mi aventura. La pantalla se desvaneció hasta negro. De repente apareció la imagen de un Pidgey. Luego la de un Rattata. Otro Pidgey. Un Weedle. Un Metapod. Otro Pidgey. Otro Rattata... Qué demonios es esto? - pensé. Una interminable lista de Pokémon se presentó ante mí. Finalizó con un Blastoise.

Ya lo entendí.

ÉSA ERA LA LISTA DE TODOS LOS POKÉMON CONTRA LOS QUE USÉ "MALDICIÓN".

Luego, salió la imagen de un caza-bichos. Otro caza-bichos. Un entrenador. Otro entrenador. El jefe de Gimnasio de Pueblo Plateado. Otro entrenador... y así hasta mi rival, el ex campeón de la liga.

ÉSOS ERAN TODOS LOS ENTRENADORES QUE MALDIJE.

Tras éste evento, la pantalla se puso en negro. La música de Pueblo Lavanda seguía sonando, pero poco a poco iba bajando la velocidad y el pitch, hasta convertirse en una especie de murmullo infernal. De repente, una batalla. Mi figura era parecida a la del abuelo que te enseña a cazar Pokémon en Ciudad Verde.

"GHOST" APARECÍA COMO MI RIVAL . "¡Ghost quiere luchar!" aparecía en la pantalla.

No tenía Pokémon con los que pelear. Tampoco podía escapar. Sólo podía pulsar "Luchar".

Mi ataque no funcionaba contra "Ghost". Es más, me quitaba algo de vida. Cuando "Ghost atacaba, sólo ponía "..."

Así pues, cuando mi nivel de vida era crítico, "Ghost" hizo lo esperado.

"MALDICIÓN".

La pantalla se oscurece. No hay más que hacer. Sólo pude apagar la consola y reiniciar. Al llegar a la pantalla de inicio, sólo ponía "Juego Nuevo". El sistema había borrado la partida.

Intenté renunciar a "Ghost" no usándolo, ni siquiera eligiéndolo, pero en todos mis intentos el juego acababa igual, luchando contra "Ghost". No había lista de malditos, pero acababa igual.

¿Qué intentaba expresar este hack? ¿Lo inevitable de la muerte? ¿La inutilidad de elegir diferentes caminos si el destino está escrito? ¿O el puro morbo de corromper de tal manera un inocente juego para niños? No tengo ni idea. Pero estuve mucho tiempo dando vueltas al tema hasta el punto de hacerme llorar. "


La Muerte Blanca

Este mensaje fue la última entrada del blog personal de un estudiante universitario:

En estos momentos estoy sentado frente a mi computadora, inmóvil de miedo. En cualquier momento seré asesinado.

Hoy, un amigo mío me conto una historia:

Su tía lo cuidaba desde que era un pequeño, y hace un par de noches le conto como murieron sus padres. Él hizo una muy buena imitación de ella (yo los conocía muy bien):

Estaban realizando un trabajo en algún pequeño y sucio pueblito en Costa Rica, cuando un hombre entro agitado en el hospital de los misioneros una noche, totalmente aterrorizado. Les dijo que su hermana había sido asesinada por la Muerte Blanca, y que él estaba seguro de que vendría ahora por él. ¿Qué es la Muerte Blanca? Aparentemente es una especie de coco, algo como ese estúpido chupa cabra o algo así. La gente del pueblo le llamaba “la Muerte Blanca”, o “la niña de blanco”, porque se supone que es el espíritu de alguien que odio tanto la vida, que ella juró regresar por las personas que se atrevieran a hablar de ella.

La hermana del hombre, le conto sobre el espíritu vengador horas antes de su muerte. Era una niña con ojos enormes y muertos en sus orbitas, los cuales lloraban bilis. Esa cosa se movía sin siquiera mover sus pies, y seguía a sus víctimas hasta su casa. Ahora, si tú no te habías dado cuenta de que esa cosa te seguía, una vez que llegaras a tu casa, comenzaría a tocar la puerta de tu recámara…

Una vez por tu piel, la cual usara para reemplazar su piel decadente.
Dos por tus huesos, los cuales usara como armas para matar a sus víctimas.
Tres por tu Corazón, el cual usara en su cuello.
Cuatro por tus dientes, los cuales pulirá y mantendrá como trofeos en una caja.
Cinco por tus ojos, con los que vera a tus seres queridos.
Seis por tu alma, la cual se comerá por completo.
Nunca descansarás jamás, una vez que estés dentro de ella.

Ella repetirá esto en cualquier espejo o puerta que este entre tú y ella.

No podrás correr más rápido que ella, pues es más rápida que el hombre más veloz del mundo. Y si huyes de tu casa cuando ella está tocando la puerta, no será tan cortés contigo una vez que regreses y clame tu alma.

El hombre estaba completamente seguro de que esta cosa había matado a su hermanita. Trató de ir con la policía, pero nadie quiso escuchar. Fue con el sacerdote del pueblo, pero en cuanto el sacerdote vio a esta cosa tras de él, lo corrió de la iglesia. Resulta que esta cosa solo vendrá por ti si ves como ella asesina a alguien, o si alguien, quien sea y como sea, te cuenta sobre la Muerte Blanca. El hombre en cuanto termino su historia, robo un auto, escapó, y nunca jamás lo volvieron a ver”.

Aparentemente, los padres de mi amigo le contaron a su tía inmediatamente después de que el hombre huyera de la misión, y al día siguiente, encontraron sus cuerpos destazados y sin piel. ¿Qué es lo más extraño de todo esto? Sus cuerpos estaban cubiertos de pequeñas “manitas”…

Su tía estaba realmente asustada y borracha cuando le conto todo esto. Él me conto esta historia a primeras horas de la mañana, después de declarar con la policía. Su tía fue asesinada anoche. Lo llamé ayer por la noche, y me dijo que lo estaban siguiendo, y que estaban tocando la puerta de su cuarto. Le dije que no me jodiera. Separó un poco la bocina del teléfono y la dirigió hacia la puerta, y pude escuchar que tocaban lentamente a su puerta. Momentos después escuche que abrieron la puerta de golpe, y escuche los gritos desesperados de mi amigo.

Y entonces, escuche la voz de una niña pequeña… —“¡Testigo!”… Colgué inmediatamente.

Hace tres minutos alguien empezó a tocar en el espejo de mi cuarto. Creo que ella tocará unas 6 veces en mi espejo. Después tocara en la puerta de mi casa, y quizás después lo haga en la puerta de mi cuarto. Lo hace lentamente. Creo que quiere asustarme más, hacerme saber que mi muerte está a solo unos momentos…

Empezó a tocar la puerta de mi cuarto hace un par de minutos. Ella terminará conmigo en cualquier minuto.

¡Me dio gusto conocerlos a todos!

PD: ¡TESTIGO!

BlindMaiden.com

Tal vez se trate sólo de eso, de una conocida leyenda urbana, pero de no ser así, nos encontraríamos ante un suceso escalofriantemente desconcertante que nos llevaría, una vez más, a la terrible conclusión de que no existen límites ni fronteras para el horror. Un horror que se adapta camaleónicamente a los tiempos y se vale de todos sus eventos para manifestarse ante nosotros.

Son muchos los que cuentan haber entrado en una página web llamada www.blindmaiden.com (blind maiden significa "doncella ciega" en inglés).

Normalmente, si pretendes acceder a ella, por más que lo intentes, tu explorador no te lo permitirá o lo marcará como un dominio en venta, ya que para entrar deberás cumplir tres condiciones:
  1.       .  Encontrarte completamente solo.
  2.       . Hacerlo exactamente en la medianoche de un día sin luna (luna nueva).
  3.        Tener apagadas todas las luces de la casa.

Entonces, sólo entonces, se te permitirá el acceso. Una vez dentro, enseguida tras un impactante viaje por las imágenes que ofrece, sin necesidad de que nadie te explique nada, comprenderás, como dice el slogan de presentación de la página, que estarás ante “una experiencia real de horror absoluto”.

Tendrás que emplear tus cincos sentidos y poner especial cuidado en no hacer clic, ni por error, sobre el botón de “Aceptar en participar activamente en la experiencia”. Si así lo hicieses, sería tu fin y quedarías transformado en una imagen más del amplio archivo de incautos que, antes que tú, osaron, tal vez incrédulos, tal vez curiosos, a probar esta experiencia.

Pero… ¿qué es lo que se supone que ocurre una vez que haces clic sobre aquel botón?

Para tu sorpresa y horror observarás en tu monitor como una siniestra silueta se pasea... ¡¡¡por tu propia casa!!! Querrás despertar de lo que desearás que sea una pesadilla cuando veas como ese espectro se acerca y entra en la misma habitación en la que te encuentras... te verás en tu monitor a ti mismo, de espaldas... entonces sentirás su presencia detrás de ti... te girarás no pudiéndolo soportar más y... lo último que verás, antes de morir, será el rostro de la doncella ciega que, despiadadamente te arrancará los ojos...

¿Te atreves a comprobarlo? ¿Se trata de una leyenda urbana, un montaje o una terrible realidad?

Smile.jpg

De todas las historias que rondan sobre fotografías malditas, ésta es quizá la más interesante e impactante de todas. Es el testimonio de un sujeto al que sólo se le conoció por sus iniciales JML, la poca información que queda de él es el relato mismo.

El día que conocí a Mary E., un día de verano de 2007, realmente terminé hablando con una puerta; bueno, más que hablar con una puerta, escuché los sollozos y las plegarias que venían del otro lado de esa puerta. Hablé con Terence, el esposo de Mary durante 15 largos años. Mary aceptó verme porque a mi edad era imposible que trabajara para algún periódico y en realidad, yo no parecía otra cosa que un estudiante obsesionado con algunos temas, ocupado en su carrera y -si todo salía de acuerdo al plan- esperanzado en escribir algunas piezas de ficción, en algún momento; y eso era todo lo que yo era.

Obtuve la dirección de su casa y acordé visitarlos en un fin de semana en el que yo estaría en Chicago visitando a una tía. Terence me recibió, Mary se había encerrado en su habitación. Acampamos junto a la puerta durante media hora. Terence intentó calmarla, convencerla de que saliera, pero fue inútil. Me entretuve tomando notas desde el banquillo en el que el marido me instaló. No quise dar la entrevista por perdida y traté de escuchar la discusión, captar algún dato. No logré entender mucho de lo que Mary dijo, estaba histérica y no paraba de repetir algunas cosas sobre sus pesadillas.

Tras varios intentos, Terence tiró la toalla y se disculpó conmigo. Abandoné la casa un tanto desanimado, pero logré convencerme de que aquello no era para tanto, después de todo, esto era un pasatiempo y nada más. Además, si Mary nunca lograba salir de su cuarto, tenía que haber alguien más. Mary era la administradora de un pequeño foro electrónico de anuncios (un BBS), con base en Chicago, en 1992, cuando tropezó con smile.jpg y su vida cambió para siempre.

Tenía apenas cinco meses de casada cuando pasó a formar parte de los cuatrocientos usuarios que, se estima, abrieron el hipervínculo; ella, sin embargo, es la única que ha hablado abiertamente sobre la experiencia. El resto han permanecido en el anonimato o quizá han muerto. Fue en 2005, cuando apenas cursaba la preparatoria, que smile.jpg atrajo mi atención por mi creciente interés en los fenómenos surgidos en internet; Mary solía ser la víctima que se citaba para darle credibilidad a un fenómeno que también llegó a denominarse como smile.dog.

Lo que más me atraía era el absoluto silencio en internet sobre la cuestión, la gente familiarizada con los rumores y dispuesta a hablar sobre ellos los consideraba apenas un Hoax, pues incluso dedicando algunas horas a la tarea, es imposible encontrar la imagen. Ciertamente, existen muchas fotos manipuladas con la finalidad de hacerse pasar por la original y es eso lo que uno va a encontrar en los primeros intentos con cualquier buscador.

A la imagen original se le atribuyen efectos colaterales muy significativos: ansiedad aguda, delirio y en algunos casos, epilepsia. Creo que ese es el principal motivo de que el archivo sea apenas una sombra, un fantasma que suele mencionarse de vez en cuando. ¿La censura del tópico se apoya en el escepticismo o en el miedo? Ni smile.jpg, ni smile.dog son mencionados en Wikipedia; así mismo, cualquier intento de subir una contribución referente a smile.jpg, es sistemáticamente eliminada por cualquiera de los múltiples administradores de la enciclopedia en línea.

Al parecer, ya se hablaba de smile.jpg en los remotos tiempos de Usenet, e incluso existe una historia muy persistente sobre un hacker que en 2002, inundó los foros de sátira y humor de Something Awful con la imagen, volviendo epilépticos a casi la mitad de su público. Se cuenta también, que para finales de la década de los noventa, una cadena circuló vía e-mail con el asunto: “SONRÍE, ¡DIOS TE AMA!”. Sin importar los altos márgenes de exposición que estos eventos supondrían, pocas personas admiten haber tenido contacto con el archivo y hasta ahora, ninguna página o vínculo convincente ha sido descubierto.

Aquellos que claman haber visto smile.jpg, suelen alardear agregando que en el momento en que lo vieron estaban muy ocupados como para guardar una copia en su disco duro. De cualquier modo, las descripciones de las presumibles víctimas suelen tener algunos puntos de coincidencia: un perro (cuando se especifica su raza, un husky siberiano), iluminado por el flash de la cámara en una habitación en penumbras; el único detalle que se distingue en la imagen es una mano que surge desde la penumbra y usualmente, no parece hacer nada más que “posar”, hacia el margen izquierdo.

Por supuesto, el enfoque de la imagen es el perro (o la criatura similar a un perro, como también suelen llamarlo): el animal muestra una par de filas de enormes, blancos y afilados dientes, con un gesto que casi parece humano. Se suele agregar que la imagen se ha quedado dentro de la cabeza del espectador y que conforme se repite, vuelve en momentos de distracción durante el día, esta va envolviendo la mente, hasta el punto en el que la imposibilidad de pensar en otra cosa se confunde con la sensación de no poder mirar hacia otra parte y la imagen comienza despertar impresiones en los otros sentidos.

Estos –por llamarlos así- episodios, parecen estar relacionados con los diagnósticos de epilepsia y también con la aparición de pesadillas, nítidas y paulatinamente más inquietantes. Después de que la condición empeora, el testigo suele terminar medicado y esto, al menos en algunos casos, suele mitigar el proceso. Supongo que el tratamiento que Mary E. tomaba, no fue parte de esos casos.

Después de regresar de Chicago, me dediqué a enviar mensajes de solicitud a varios grupos de noticias, foros, sitios y listas de correo, esperando encontrar el nombre de algún supuesto testigo de smile.jpg que sintiese la necesidad de dar su testimonio. Pasó demasiado tiempo sin ninguna respuesta y en algún momento, mi curiosidad comenzó a apagarse: me encontraba camino a exámenes finales. Mary me envió un mail, a principios de Marzo de 2008:


Para: jml@****.com

De: enherM@****.net

Asunto: La entrevista del año pasado

J:
Todavía tengo mucha vergüenza por el modo como te traté cuando me visitaste. Espero comprendas que no tuviste nada que ver con esto, fue por mis problemas, creo que hubiera podido ser más amable y espero que me perdones. Tenía mucho miedo.
Me siento acosada. He vivido así durante 15 años. El perro viene a mí en mis sueños, cada noche. Sé que parece mentira, pero es cierto. Hay algo, un color, algo que hace que las pesadillas que tengo no se parezcan a ningún sueño que hubiera tenido antes, ya no recuerdo tanto los sueños que tuve antes. En mis sueños, nunca me muevo. Nunca hablo. Simplemente estoy mirando la escena de esa foto horrible, veo la mano, veo el perro y el perro habla.
He pensado qué hacer durante mucho tiempo, he tenido mucho tiempo para pensarlo. Me imagino que se lo hubiera podido enseñar a algún compañero, a algún extraño, incluso a Terence aunque la idea no me gustara. Cada noche durante quince años, smile.dog ha venido a mis sueños y me ha exigido que difunda la palabra y entonces, si cumple con lo que promete, me dejara en paz.
Lo que me detiene es pensar en lo que haría si me miente y si no la cumple. ¿Y si todo se pone peor después de que lo obedezca, entonces qué?
Así que nunca le he hecho caso. Durante 15 años mantuve el diskette escondido entre mis cosas. Todas las noches viene y me exige que difunda su palabra. Pero yo he aguantado. Muchos de mis amigos del foro, los que vieron el archivo, dejaron de postear y luego se mataron. Otros simplemente desaparecieron y no supe más de ellos. Son los que más me preocupan ¿que decidieran? ¿Le hicieron caso?
Perdóname pero cuando hablaste con mi esposo y acordaron una cita yo sentía que al fin me iba a volver loca. Había decidido darte el diskette. Ya no me importaba si el perro estaba mintiendo o no, quería que todo terminara, como fuera. Tú eres un extraño, alguien de quien no tengo idea de su vida y con la que no me siento obligada a nada. Por eso pensé que sería más fácil, dártelo para tu investigación y que no me importara que fuera a pasar contigo. Pero antes de que llegaras me vi en el espejo y me di cuenta de lo que estaba haciendo: estaba a punto de arruinar tu vida para siempre.
No pude soportarlo, todavía no puedo. Tengo mucha vergüenza de lo que estuve a punto de hacerte y todo lo que espero es que esta advertencia haga que recapacites y dejes de buscar el archivo. Porque puede que te encuentres con alguien más débil o más inconsciente y no dude en obedecer sus palabras las palabras. Todavía estas a tiempo de detenerte.
Sinceramente, Mary E.


Terence me llamó unos días después, estaba en la ciudad y quería verme, lo cité en un café. Mary se había suicidado. Después de cremarla, había decidido revisar sus cosas, sus cuentas de correo y su ordenador. Fue hasta que me contó que había dado con el email que su esposa me mandó, que me di cuenta del verdadero estado en el que se encontraba: era poco lo que quedaba del carácter afable y seguro con el que me había encontrado el año pasado. Me pidió que hiciera caso de lo que su esposa me había advertido. Había encontrado el diskette, etiquetado simplemente como dog, en una estantería, en medio de un libro. Lo había roto y le había prendido fuego hasta volverlo nada más que un pedazo de plástico negro y retorcido.

—Silbó— me dijo. Noté su rostro palidecer mientras intentaba tragar saliva y luchaba por explicarme, por encontrar las palabras correctas para explicarme, —la cosa silbó, la cosa…—, trató de disimular el tono de su voz el temblor de sus manos, dándole un trago a su taza de café: —… la cosa aulló cuando se estaba quemando…—. Noté el cambio en su cara, conforme se daba cuenta de lo que me estaba diciendo —como, como si fuera un animal, vivo.

Me conmovió, quizá demasiado. Tengo que admitir que no supe cómo manejar mi encuentro con Terence. Si esto era una broma, era una muy buena. Pensaba, para calmarme, que todo era un engaño. Parecían una pareja seria, pero hey, quién sabe, quizá sólo se habían estado divirtiendo. Luego encontré el obituario de Mary e incluso, encontré una pequeña nota que cubría su muerte en la sección policíaca de un tabloide de Chicago. Estaba muerta, al parecer, aunque ni la nota ni el obituario decían nada acerca de un suicidio.

Decidí abandonar definitivamente, mi pasatiempo, sobre todo porque estaba por finalizar el semestre y tenía que concentrarme en los exámenes. El mundo tiene formas extrañas de ponernos a prueba. Casi después de un año completo de que viera al esposo de Mary, recibí otro mail:


Para: jml@****.com


De: elzahir82@*******.com


Hola:


Encontré tu dirección en una lista de correo. Tu perfil decía que estabas buscando a smile.dog. Yo la vi y no es tan mala como todo el mundo dice. La adjunto. Hay que difundir la palabra.


:)


El fin del mensaje todavía me da escalofríos.

Mi bandeja de entrada mostraba un archivo adjunto. Su nombre, como era de esperarse, era smile.jpg. Consideré si bajarlo o no. Era muy probable que fuese falso, todo lo que había pasado no volvía más probable otro resultado; además, aún no estaba completamente convencido de los dichosos poderes de un simple fichero. El caso de Mary E. me había sacudido, claro, pero, ¿no era una paciente psiquiátrica de cualquier forma? Además, ¿Cómo es que una simple imagen podría hacer lo que se supone que esta hace? ¿Qué clase de criatura es capaz de romper la mente de un ser humano usando como único medio, sus ojos?

Por otro lado, no todo podía ser una mentira, algo tenía que existir del otro lado de la leyenda. Si descargaba la imagen, si la miraba, si al final de todo resultaba que Mary se encontraba en lo correcto, si smile.dog venía a mí en mis sueños a exigirme que difundiera su palabra palabras, ¿qué haría entonces, viviría como lo hizo Mary, luchando con todas mis fuerzas durante el resto de mi vida, para no rendirme ante las ordenes de la criatura, hasta finalmente sucumbir a mi propia muerte o mi propia locura? Y si elegía el otro camino, ¿a quién le cargaría algo como esto?

En mi intención original, que era escribir un artículo corto sobre smile.jpg, había pensado que podía anexar la imagen como evidencia, pero en esos momentos no esperaba que cualquiera que leyera el artículo, cualquier interesado, terminara afectado. Asumiendo que el archivo adjunto en el mail, fuera genuino, ¿sería lo suficientemente malicioso como para salvarme a mí mismo de esta forma?

JML.

Aquí concluye la carta de JML, pero si tienen curiosidad, esta es la foto que menciona en su historia: